jueves, 9 de julio de 2015

Reencarnación

Beso la nieve, que ahora se transforma en un rojo oscuro, más oscuro que tus ojos. 

Y me quedo ahí.


Me quedo ahí porque ya no puedo moverme. 

Me quedo ahí porque me cuesta respirar.
Me quedo ahí porque el dolor es tan intenso que ya no siento mi cuerpo.
Porque mis ojos se sienten cada vez más pesados y mi corazón más dormido. 
Me quedo ahí porque sé que si me levanto otro disparo pasará de tu mano a mi mano.

Entonces...

En la última bocanada de aire que cojo, me libero.


Me libero y vuelvo a nacer. 

Transformándome así, y sin saber porqué, en otro ser más feroz. Dejando mi otra vida como si de un grito al aire se tratase, y enfocándome en ésta como un poeta creando su próxima obra de arte. 





¿Cómo era eso de volver a empezar?

Por mis venas recorre la falta que me haces, llegas a mi corazón y te manifiestas en forma de ansiedad. Maldita soledad. Le canto a las estrellas como antes, pero ya no brillan por nosotros. 
El océano está con aviso de marea alta y siento que es como mi cabeza, llena de pensamientos que chocan entre ellos, y yo voy a contracorriente buscando una forma de entenderme.

Porque el desamor ya no tiene lugar en mí.

Porque el amor es esa rosa que miras con admiración y anticipación, tocas sus pétalos y te sientes vivo/a. Todo es belleza hasta que llegas al tallo y te cortas con la punta de una espina. Sabías que estaba ahí pero todo daba igual. 

La punta de la espina se ha clavado en mi dedo, duele y sé que tengo que sacarla con cuidado. Siento que pasa por mi mano hasta llegar al corazón. Así es como ocurrió todo.  Esta espina ha vaciado todo el veneno y ahora está saliendo por mis ojos en forma de lágrimas.

Lloro hasta que deja de tener sentido llorar, y sigo llorando hasta sentirme realmente estúpido/a. Jamás llegué a pensar que dolerías tanto.

Supongo que olvidé como se sentía estar enamorado/a.

Tratas de taparte los ojos y dejarte guiar por esa persona. 
Mi parte racional no se dejaría llevar por algo así, pero esa parte se quedó dormida desde el momento en que le/la conocí convirtiéndome en esclavo/a de mis propios temores, transformándolos en lo más normal del mundo. 

Pero quiero empezar de nuevo. Quiero seguir.  


Ahora bailo al son de la lluvia, que no para de caer desde hace algunas horas. El olor a césped mojado me hace sentir libre y es la mejor sensación que puedo percibir desde hace algunas semanas. 

Había olvidado como era esto.

Y por primera vez en todo este tiempo finalmente veo hacia donde debo ir.  


jueves, 4 de junio de 2015

Acuario

Realmente me gusta venir al Acuario. Me pego al cristal tanto como puedo e imagino estar dentro del agua, ser una más. Es extraño, pero creo que me sentiría más libre en el agua que en el cielo. No me gustan las alturas. Aunque ¿Quién no ha soñado alguna vez con alzar los pies del suelo y volar? Yo confieso que lo he hecho. Pero he soñado más veces en ser un pez, incluso una sirena, o cualquier animal acuático que pueda cruzar de una punta a otra del mundo tan solo por el agua.

Normalmente siento pena por los animales que están encerrados en zoológicos y zonas de cautividad, me pone triste. Y en realidad éste Acuario es lo mismo. Por eso el venir aquí hace que empiece un debate interno conmigo misma, porque me gustaría ser uno de ellos pero en libertad. Cuando les miro me pregunto si se sienten encerrados aquí, o el simple hecho de poder nadar es lo único que les importa. Me gustaría saberlo, tal vez así mi debate interno encontrase algo de luz.

Porque ¿Quienes somos nosotros para decidir hasta qué punto queremos que sean libres? Yo no quiero tener que decidir algo así y del mismo modo me gustaría que nadie tuviese que hacerlo. 
La libertad no debería ser algo que se dictamina.


El movimiento de algo naranja me saca de mis pensamientos. Giro la vista y tengo a mi lado flotando un pequeño pececito que se ha detenido para mirarme. Abre y cierra su boca, le imito por unos segundos hasta que escucho la risa de alguien no muy lejos de mí. Un señor, aparentemente pasando los 40 de edad, barre algunos papelitos que algunas personas descuidadas han tirado al suelo. 
Le devuelvo una sonrisa a modo de respuesta a su reacción. Si yo hubiese visto algo parecido probablemente me habría reído también. Se aleja aún con una sonrisa en la cara y yo vuelvo al pez. Sigo mirándole detenidamente hasta que decide seguir su camino. Caigo en la cuenta de que mientras pensaba en la libertad de éstos animales tenía mi vista fijada en el color azulado del agua. Ahora que estoy por los peces que pasan por mi lado veo lo bonitos que son. Esto es agradable, como si directamente me estuviesen inyectando paz en las venas. 


viernes, 25 de julio de 2014

Gran desconocida de invierno


29/10/2010
Vestía chaqueta negra con botones dorados marineros, pantalones tejanos rotos, aún con frío, y unas botas negras perfectas para la ocasión. Rizos carbón, labios más rojos que la manzana envenenada de Blancanieves, aunque con mirada triste. Aún así enamora.

Cafetería con fotos de los 80, marcos de oro, sillas de madera y un gran ventanal. Tu mesa es la de la izquierda junto a la calle, resguardada del invierno pero admirando su presencia. Café sólo a las 9 de la mañana, ordenador y libros de segunda mano que huelen a tapiz viejo.

07/11/2010
Todo en ti es clásico y resulta encantador. Jamás he visto tu sonrisa, pero me gusta imaginármela desde hace tiempo. Pareces ser escritora, periodista o incluso, por qué no, profesora. Y yo parezco ser el típico hombre de camisa de cuadros y enamoradizo de siempre, la adolescencia parece no desaparecer en estos casos. 


18/11/2010
Últimamente suspiras demasiado y no se la razón. Algo te debe atormentar, como a mí la simple idea de que acabes con esta rutina diaria de invierno y desaparezcas de mis pensamientos. No te lo dije, yo sí soy escritor. Escribo relatos infantiles, pero pronto me iniciaré en alguna misteriosa historia, tal vez de terror, de misterio…

Aún lo sigo pensando.

30/11/2010

Últimamente no sé qué me pasa. He soñado contigo esta noche. Caías al mar, más oscuro de lo habitual, y en el que al parecer yo me encontraba sumergido. Como una pieza lenta de Lana del Rey te movías, bailabas, me decías algo que no lograba entender y me mirabas. Desperté entre suspiros y nervios, te quería ver.

Y aquí estoy otra mañana. Leo el periódico de hoy, me acomodo las gafas para leer mejor y deshacerme de mi vista cansada. 5 minutos, 8 minutos, 17 minutos…

Le doy un pequeño sorbo al café, demasiado caliente, y dirijo mi vista a la nieve de fuera y a las calles con sal. Te veo, luces como un halcón, tan despampanante que creo ser una presa, con esas gafas de marca Oliver Peoples que me desencajan.

Entras y tus botas con tacón es el sonido más notable de la cafetería, muestras tus ojos y una sonrisa a la camarera que mejor conoces, me miras, te miro, me pierdo, sonríes.

¿Recuerdas aquel libro del que te hablé? Tengo un título.

  Gran desconocida de invierno  


jueves, 3 de julio de 2014

Carrusel

Espero el metro a la madrugada, están a punto de cerrarlo. La ciudad parece desaparecer aquí y eso por unos momentos me hace sentir bien. De un lado para otro todos corren, con prisas, sin pararse a mirar su vida. Y este silencio ensordecedor hace girarlo todo como si de un carrusel se tratase. Ahora estoy yo montada en ese carrusel, doy vueltas sin parar, gira rápido pero me parece ver tu cara entre las miradas desconocidas. Fuerzo mis ojos y entrecorto mi respiración, mi corazón deja de latir, pero no, tú no estás ahí. Vuelvo a la vida y sigo girando. El metro viene, las puertas se abren como si tuviesen todo el tiempo del mundo. Tenemos todo el tiempo del mundo. Entro dentro y observo que está todo vacío, no queda nadie. Tan solo yo. Miro las paradas que quedan y tengo dos opciones, ir a tu casa o a la mía. Una vez que decida ir a la mía ya no habrá vuelta atrás. Es tentadora pero también desconcertante la simple idea de encontrarme en tu puerta y no hacer nada. Gritar desde abajo que te odio por todo lo que haces, gritarte que no me vuelvas a mirar de esa forma nunca más. Me siento valiente y cobarde a la vez. Por desgracia he estado bebiendo hace menos de 20 minutos y no soy demasiado consciente con lo que hago. Las puertas se abren, lo que me hace despertar de mis pensamientos, me levanto y salgo sin ninguna razón. Mierda, tu casa. No, no soy consciente de lo que hago. No importa, me vendrá bien dar un paseo de 20 minutos hasta la mía.

Mientras sigo mi camino me pregunto si alguien realizará alguna vez esas típicas locuras de película.

jueves, 12 de junio de 2014

Brighton Pier


Las 8:00 de la mañana. La ventana que tengo detrás dibuja unos pequeños rayos de luz en mi mano, se forma una mezcla de colores que me ciega. Dentro de dos minutos ya no me acordaré del sueño que acabo de tener. Solo sé que ha sido con ella… Otra vez. ¿Por qué me despierto antes sólo cuando ella aparece? Me quedaría todo el día repitiéndolo una y otra vez.
-Jake, buenos días, despierta!

Mi madre toca a la puerta, su bienvenida mañanera de cada sábado. Miro a mi alrededor. Anoche al parecer tiré la almohada al suelo y me dejé el disco dentro del reproductor de música, espero que no se haya recalentado. Mi gato está durmiendo encima de mi chaqueta de cuero que, como no, está tirada en el suelo también. Me apetece tocar la guitarra pero hoy voy con prisas. He quedado a las 9:15 con Brad en The Lanes para comprar alcohol. Es de esos míticos sábados los cuales Brad nombra ‘’fiesta privada’’. Por mucho que suene bien el nombre simplemente compramos bebida y nos vamos todo el grupo a la playa acompañados de música rock y muchas historias de entre semana por compartir. Hoy se unen Alyssa y dos amigas suyas, tengo ganas de verla.

Cuando salgo de casa me encuentro otra mañana algo nublada, pero no como para llover. Me veo con Brad delante de su tienda de discos de vinilo favorita, es la tienda más cara de toda la calle así que solo se los queda mirando pensando que cuando le llegue el dinero se comprará dos o tres a la vez. Con sus gafas de sol en una mañana sin sol nos vamos a por la bebida. Pasamos la tarde en su habitación hablando y haciendo el tonto con la batería de su hermano mayor. No para de hablarme de Amy, amiga de Alyssa. Se nota que le gusta, pero él prefiere disfrazarlo de ‘’para una noche’’ muy típico de él, no dar por sentado algo que aún no ha pasado. Se hacen las 19:25 y llegamos tarde pero de lejos podemos verles a todos quejándose y celebrando que hemos llegado, aunque lo que menos les interese seamos nosotros ya que en cuanto estamos a un metro vienen corriendo mirando las botellas que hemos conseguido. Malditos desagradecidos, no cambiarán.
De repente veo a Alyssa enfrente, con el tiempo ya no recordaba que también venía, y al verla me parece que es como si me acabasen de dar una buena noticia, reacciono lento. Me encantan sus labios, es difícil no quedarse embobado mirándola.
El sol poco a poco se despide de nosotros, que sentados en círculo, no somos conscientes de esto. Alyssa está ahora frente al mar con una botella en la mano y cerca de las rocas. Brad me da un codazo y con el gesto de su cabeza me despierta  y me manda un corto pero directo mensaje ‘’Muévete gilipollas’’. Me armo de valor y voy hacia allí, no debe ser tan difícil, hablamos en el instituto, no es tan complicado hacerlo aquí. Cuando estoy a su lado me mira y me sonríe. Me acaban de disparar. Empiezan a iluminar ya el Brighton Pier y las calles que tenemos detrás.

-Vamos! –Me coge de la mano y me lleva a escalar por las rocas. Parecemos dos monos felices. Me está costando lo mío ir por las más resbaladizas. Me ayuda a cruzar la próxima, pero antes de llegar a ella me paran sus labios. Y me quedo ahí, paralizado por ella, sin duda merece la pena, que te esperas con una chica que llevando botas con tacón a la playa, las lleva para escalar y lo hace mejor que yo. Y así, con esta imagen, la noche perfecta y un Brighton Pier iluminado me dejo llevar por algo más que un simple beso.



jueves, 29 de mayo de 2014

Sueños


¿Que son los sueños? Se preguntó antes de apagar la luz y cerrar el libro.
‘’La respuesta no está mientras tus ojos estén abiertos pequeña criatura. Solo soñando recordarás una vez más que son. ’’

Vive esperando que sus sueños se hagan realidad. Y en ese pequeño gran mundo de fantasía los realiza a cada instante. A veces logra recordarlos, en otras ocasiones no tiene la misma suerte. Desde que sus nerviosos latidos encontraran paz hasta que el viento empezara a acariciar su ventana pasarían unos minutos, poco tiempo después la barcaza que la llevaría a su próximo sueño se acercaría a recogerla.

La noche le sonrío ampliamente como el sol a un día de verano y ella se adentró una vez más en ese paraíso. Cruzó un lago de agua turbia, sus puntiagudas gotas parecían rozar su piel con intensidad bailando al compás de su melodía favorita. Una pieza de Bach sonaba en el interior de sus oídos, una y otra vez, cada toque de violín era como un nuevo aleteo de mariposa antes de alzar el vuelo. Dulce reencuentro. Los ‘’mayores’’ lo llaman descanso, ella ‘’el mundo mágico’’
Es pequeña pero tiene más ganas de vivir que cualquiera de las personas que pueda conocer.

Espíritu indomable y belleza destructiva. Ojos de águila y piel de porcelana. Prefiere vivir en los  sueños antes que en la vida real. Gran desdicha la que le espera cuando se dé cuenta de que conseguirá estar en ellos por poco tiempo. Aunque el reencuentro siempre será admirado.

Baila sin detenerse, bajo la luz se transforma en un pez de colores, respira y sin necesidad de agua. Ya no está en una pecera, si no en el mar pacífico. Y tan pacífico que era…  La luna le sonríe ampliamente y ella mueve sus manos, aún al compás de la música que, como si de una película se tratase, sube su melodía cada vez más. Todos los seres extraños del bosque en el que se encuentra se paran a mirarla. Temen acercarse pero no quitan sus ojos de esos pies rebeldes con ansias de felicidad.
El sol, celoso de no poder ver tal espectáculo, se alía por una vez con la luna, y juntos la observan uno al lado del otro. El día y la noche. Algo imposible echo realidad en su sueño. Y es que nada es imposible en ellos ¿No?
Acabando la pieza de Bach nos alejamos de esa imagen, dejémosla ahí. Feliz.

¿Que son los sueños? Tal vez no te pueda dar una definición acertada, ya que para cada persona los sueños serán una cosa u otra. Todo depende del punto desde donde lo mires.