domingo, 2 de marzo de 2014

Desconocidos


Ella, que se sentía desprotegida frente a la vida. Ella, que sacaba uñas y dientes contra cualquier peligro que quisiese dañarla. Ella era su propia protección. Desconfiada para sus adentros e inocente y dulce frente a un público desconocido. Se siente rara desde el día que él desapareció. ¿Incompleta? Podría ser esa la razón de su ceguera momentánea. Al otro lado y fuera de su vida... Él, ese chico invisible, que la observa cada mañana cuando la vida le vuelve a dar como regalo el volverla a ver. Como buen desconocida apareció de imprevisto. No la conoce, pero le gusta. Quiere saber su nombre, por esa razón imagina cual iría mejor con ella. Imagine el nombre que imagine, al saberlo, cualquiera de ellos le parecería raro y a la vez perfecto. Ella le observa también. Chico misterioso y tentador. Cualquiera de los dos podría dar el paso, pero ninguno lo dará. Aun así, cuando se juntan quieren mirarse hasta la mañana del día siguiente, tener esa pequeña posibilidad de hablarse o no, tan solo quieren pasar el mayor tiempo posible uno sentado al lado del otro en ese autobús. Pero una vez más el destino fue tan traidor que hubo tráfico en todas las pistas de la autovía menos en la suya. Y de esa forma de nuevo queda como una pequeña y simple posibilidad, creada por valientes y vivida por temerosos. 
Cuando ese chico la mira ve unos labios bonitos, unos ojos que quieren hablar, una piel clara y también un piercing en la nariz. Simple y perfecto. Cuando esa chica le mira ve unos ojos imponentes y efusivos, una boca seductora, una protectora atracción y un pelo avellana despeinado.
Así pasarán los días. Mientras que en sus imaginaciones todo podría ser posible, los dos esperarán a que cualquiera hable y calle su silencio. 



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