Desorientación adolescente. 17 años, joven amante de la
noche. Se siente perdida, no sabe hacia dónde ir. Le falta algo y siente la
necesidad de llenar ese hueco. Vive un engaño, se aleja de la realidad, no sabe
quién es e intenta encontrarse a sí misma en vano. Esta noche se ha vuelto a
escapar de casa dirigiéndose a otra fiesta. Es como un lobo sediento que se
alimenta de alcohol y placer. Caminando descalza sobre el frío suelo con los
tacones en la mano se enciende otro cigarro y vuelve a guardar su viejo
encendedor en la chaqueta de cuero. ¿Quiénes la esperan en la fiesta? 3 chicos
y una chica, todos amantes. Ella, mentirosa y complicada no piensa, tan solo
actúa bajo sus instintos como animal depredador que es. Falta de cariño y de
escucha, de un hombro en el que llorar, inseguridad, complejos… Mirándola
parece mentira. Se maquilla de mujer cuando aún no ha soltado su viejo osito de
peluche. Grita bajo el agua pidiendo auxilio, pero nadie la escucha como es
habitual. Piensa que sus padres son sus enemigos cuando en realidad intentan
arroparla. Pero así es su mente, manipuladora y ágil. Esta noche volverá a
evadirse de la realidad una vez más, mostrando una falsa sonrisa y escondiendo
un doloroso temor.
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