domingo, 16 de marzo de 2014

lunes, 3 de marzo de 2014

Sirena

Eres un gran pez al que le gusta el agua. Te sobreproteges dentro de la piscina. Nadie sabe que puedes respirar bajo ella, y tú sonríes a sus caras ingenuas. Reina de los mares, sigues bailando con tus lazos rojos, que se mueven líricamente con lentitud. Pareces poesía dentro de ese mundo azul. Tú, tan despreocupada y feliz que causas envidia. Cuéntame tu secreto, quiero desaparecer bajo el océano y vivir en un gran coral. Eres solo una pequeña imaginación dentro de esta odisea llamada realidad. En este sueño pareces tan real que da miedo, de nuevo, cuéntame tu secreto. Belleza imponente, los peces te siguen por donde vas y aquel príncipe desea volver a verte en la superficie solar. No sabías hablar, y para decirle ‘’te quiero’’ creaste un tsunami temporal. Por las noches bailas con la luna un vals y después le cantas para que se duerma. Tú, reina de los mares sigue bailando, entrelaza tus dedos entre los rojos lazos que yo seguiré aquí en la tierra, dormida bajo este árbol y soñando que existe una realidad más allá de los libros de fantasía.



domingo, 2 de marzo de 2014

Amante de la noche


Desorientación adolescente. 17 años, joven amante de la noche. Se siente perdida, no sabe hacia dónde ir. Le falta algo y siente la necesidad de llenar ese hueco. Vive un engaño, se aleja de la realidad, no sabe quién es e intenta encontrarse a sí misma en vano. Esta noche se ha vuelto a escapar de casa dirigiéndose a otra fiesta. Es como un lobo sediento que se alimenta de alcohol y placer. Caminando descalza sobre el frío suelo con los tacones en la mano se enciende otro cigarro y vuelve a guardar su viejo encendedor en la chaqueta de cuero. ¿Quiénes la esperan en la fiesta? 3 chicos y una chica, todos amantes. Ella, mentirosa y complicada no piensa, tan solo actúa bajo sus instintos como animal depredador que es. Falta de cariño y de escucha, de un hombro en el que llorar, inseguridad, complejos… Mirándola parece mentira. Se maquilla de mujer cuando aún no ha soltado su viejo osito de peluche. Grita bajo el agua pidiendo auxilio, pero nadie la escucha como es habitual. Piensa que sus padres son sus enemigos cuando en realidad intentan arroparla. Pero así es su mente, manipuladora y ágil. Esta noche volverá a evadirse de la realidad una vez más, mostrando una falsa sonrisa y escondiendo un doloroso temor.

Desconocidos


Ella, que se sentía desprotegida frente a la vida. Ella, que sacaba uñas y dientes contra cualquier peligro que quisiese dañarla. Ella era su propia protección. Desconfiada para sus adentros e inocente y dulce frente a un público desconocido. Se siente rara desde el día que él desapareció. ¿Incompleta? Podría ser esa la razón de su ceguera momentánea. Al otro lado y fuera de su vida... Él, ese chico invisible, que la observa cada mañana cuando la vida le vuelve a dar como regalo el volverla a ver. Como buen desconocida apareció de imprevisto. No la conoce, pero le gusta. Quiere saber su nombre, por esa razón imagina cual iría mejor con ella. Imagine el nombre que imagine, al saberlo, cualquiera de ellos le parecería raro y a la vez perfecto. Ella le observa también. Chico misterioso y tentador. Cualquiera de los dos podría dar el paso, pero ninguno lo dará. Aun así, cuando se juntan quieren mirarse hasta la mañana del día siguiente, tener esa pequeña posibilidad de hablarse o no, tan solo quieren pasar el mayor tiempo posible uno sentado al lado del otro en ese autobús. Pero una vez más el destino fue tan traidor que hubo tráfico en todas las pistas de la autovía menos en la suya. Y de esa forma de nuevo queda como una pequeña y simple posibilidad, creada por valientes y vivida por temerosos. 
Cuando ese chico la mira ve unos labios bonitos, unos ojos que quieren hablar, una piel clara y también un piercing en la nariz. Simple y perfecto. Cuando esa chica le mira ve unos ojos imponentes y efusivos, una boca seductora, una protectora atracción y un pelo avellana despeinado.
Así pasarán los días. Mientras que en sus imaginaciones todo podría ser posible, los dos esperarán a que cualquiera hable y calle su silencio.