viernes, 2 de mayo de 2014

Madrugada primaveral


Entre sus sábanas se esconde un secreto. Es dulce y bonito de recordar. Su almohada guarda otra incógnita. Un aroma. Se acerca a él y cerrando sus ojos imagina que aún sigue ahí. El olor que ha dejado hace que le vengan unas ganas inmensas de tocar su cuerpo, pero salió temprano por la mañana dejándola dormida y con un café recién hecho en su mesita de noche. La cafeína la hizo despertar. Bostezando y estirando cada uno de sus músculos en la cama se prepara para un nuevo día. Mientras camina hacia el lavabo se tropieza con unos pantalones. Chico despistado… No puede dejar de recordar la noche anterior.

1:00 AM   Unas copas.

2:34 AM   Un paseo por el puerto.

3:20 AM   Unas risas de vuelta a casa entre las vacías calles de Barcelona.

4:00 AM   Un secreto gritado a los cuatro vientos. 

Anoche se retaron a un juego divertido. Se amaron como dos despreocupados, todos sus sentidos puestos en la piel del uno y del otro. Lluvia, hielo y fresas. Primavera con olor a verano. Tres pasos y el invierno a la vuelta de la esquina. Ese es el resumen de su historia, pasión y delicadeza, frío y templado, opuestos y cercanos. Ellos, de nuevo dos despistados del mundo, amándose cada día nuevamente como un cuento sin punto y final.

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