sábado, 13 de julio de 2013

Sin querer me aferré a ti.


El reloj marca ahora el tiempo que me queda para decirte adiós.
Me preparo para dar un paso. Me sumerjo en el nuevo día, en mi nueva vida.

Ya no te temo, ya no te doy demasiada importancia. Pues tú me has privado de muchas oportunidades, de más vida, de bellas cosas que ahora podrían formar parte de amados recuerdos. Me has impedido a amar libremente, me has hecho desconfiar de mí misma en ocasiones en que sólo podía levantarme yo.

Tienes razón.

Tal vez no esté siendo justa. Perdóname, a veces el orgullo me impide llevar mis propias malas decisiones. No negaré que parte de la culpa ha sido mía, pero tampoco llevaré yo sola este peso. Tú llegaste en muchas ocasiones y en la mayoría de esas ocasiones te hice caso, sin querer me aferré a ti como un aroma perfecto a una brisa perdida. Las dudas infinitas que me paralizaban me hacían llegar a tu repetitiva presencia. Respecto a eso nunca pude ser lo suficientemente libre como para volar en libertad. Así que, por favor Mr. Miedo, déjame algo de espacio para empezar a creer y alzar el vuelo. Aún seguiré teniéndote en algún momento, pero sé que con el paso del tiempo aumentaré mis fuerzas. Creo en ello. Creo en mí. Poco a poco voy despegándome de ti.

miércoles, 3 de julio de 2013

La vida no es una pelicula

Hay personas que confían en que el amor es un sentimiento que, si ellos se lo proponen, se puede forzar a sentir. En lo que no se paran a pensar esas personas es que no se puede forzar a alguien a amar tan rápido si el corazón no lo siente. Pues esto no es una película de 1h 30 min.
Esto es la vida real, y en la vida real los sentimientos no se forman con tanta velocidad como uno desearía.

Pero que esto no sea una película no tiene porqué ser algo negativo. Las películas tienen un límite reducido, la vida no. En la vida tienes una duración ilimitada para conseguir algo grande. Lo que al principio parece algo difícil de conseguir, con el tiempo puede ser algo que ha merecido la pena de obtener, aun habiendo esperado mucho tiempo. 

Al final uno mismo decide si cerrar una historia con un punto y final o seguirla con un punto y aparte.