El reloj marca ahora el tiempo que me queda para decirte adiós.
Me preparo para dar un paso. Me sumerjo en el nuevo día, en
mi nueva vida.
Ya no te temo, ya no te doy demasiada importancia. Pues tú
me has privado de muchas oportunidades, de más vida, de bellas cosas que ahora
podrían formar parte de amados recuerdos. Me has impedido a amar libremente, me
has hecho desconfiar de mí misma en ocasiones en que sólo podía levantarme yo.
Tienes razón.
Tal vez no esté siendo justa. Perdóname, a veces el orgullo me impide llevar mis propias malas decisiones. No negaré que parte de la culpa ha sido mía, pero tampoco llevaré yo sola este peso. Tú llegaste en muchas ocasiones y en la mayoría de esas ocasiones te hice caso, sin querer me aferré a ti como un aroma perfecto a una brisa perdida. Las dudas infinitas que me paralizaban me hacían llegar a tu repetitiva presencia. Respecto a eso nunca pude ser lo suficientemente libre como para volar en libertad. Así que, por favor Mr. Miedo, déjame algo de espacio para empezar a creer y alzar el vuelo. Aún seguiré teniéndote en algún momento, pero sé que con el paso del tiempo aumentaré mis fuerzas. Creo en ello. Creo en mí. Poco a poco voy despegándome de ti.
Tal vez no esté siendo justa. Perdóname, a veces el orgullo me impide llevar mis propias malas decisiones. No negaré que parte de la culpa ha sido mía, pero tampoco llevaré yo sola este peso. Tú llegaste en muchas ocasiones y en la mayoría de esas ocasiones te hice caso, sin querer me aferré a ti como un aroma perfecto a una brisa perdida. Las dudas infinitas que me paralizaban me hacían llegar a tu repetitiva presencia. Respecto a eso nunca pude ser lo suficientemente libre como para volar en libertad. Así que, por favor Mr. Miedo, déjame algo de espacio para empezar a creer y alzar el vuelo. Aún seguiré teniéndote en algún momento, pero sé que con el paso del tiempo aumentaré mis fuerzas. Creo en ello. Creo en mí. Poco a poco voy despegándome de ti.