viernes, 14 de junio de 2013

Érase una vez


Érase una vez un lugar llamado Antiguo Hogar al que hacía años que no volvía. Hace unas horas bajé del avión que me ha vuelto a traer aquí. Todo está tal cual lo recordaba. Parece que el paso de los años no haya cambiado nada, pero los años lo han cambiado todo. La última vez que vi todo esto tenía en la mano una maleta vieja con la que pretendía hacer un viaje. Acabó siendo un viaje más largo de lo que me pensaba. Fui en busca de más vida, nuevas experiencias, más libertad, mejores oportunidades… Dejé familia, amigos, recuerdos, pasado… A veces me pongo a pensar en las miles de amistades que hice aquí. Hoy en día solo sigo en contacto con algunos de ellos, se pueden contar con los dedos de una mano. El tiempo también ha dejado huella en ellos. Algunos ya tienen hijos, a otros les queda un futuro prometedor, y otras pronto se van a casar. Sí, el tiempo deja huella. También lo aprecio en mí. A veces me entristece que todo pase a gran velocidad, no poder tener un objeto mágico con el que revivir instantes o, por qué no, volver a vivirlos. Pienso que en algún momento de nuestra vida, todos deberíamos volver a ese lugar especial del que nos fuimos. Te hace dar cuenta de lo feliz que fuiste a pesar de las miles de cosas malas que también pasaste. Pero ahora todo lo malo ya no tiene importancia, no se la damos. Tan solo agradecemos las miles de cosas buenas que tuvimos. Eso hace que me sienta realmente afortunada. 
Saco la cámara de la maleta, tan solo he venido aquí para hacer algo. Hago una foto. Borrosa. Vuelvo a enfocar manteniendo el dedo. Lo suelto. Esta vez ha salido bien. Qué bonito se ve el paisaje desde aquí arriba. Ahora diferencio esta foto con la que hice desde este mismo punto hace unos años. Sí. Nada ha cambiado salvo mi vida y la de los demás. Me acaricio la barriga con el leve roce de mis dedos, su corazón late fuerte. Parece que está igual de emocionada que yo. Sonrío. Necesitaba volver aquí.
Algún día no muy lejano tú también conocerás este lugar, te lo prometo.

miércoles, 12 de junio de 2013

Seguir hacia delante dejando cosas atrás


El reloj marca las 18:00. Estoy a punto de coger un vuelo de vuelta. No estoy segura de querer cogerlo, pero necesito volver y aclarar mis ideas. Miro hacia atrás. Ahí está él. De pie y mirándome, sabe que probablemente no volveremos a vernos. El tiempo se para un instante. Puedo oír mi fuerte respiración y mi corazón ha aumentado su velocidad. 

...


Vuelvo atrás a mis pasos y abrazo lo que podría haber acabado siendo parte de mi pasado. 

Un momento… ¿Lo es? 

Nueva llamada para el próximo vuelo de vuelta a casa. El tiempo vuelve a ponerse en marcha. Sigo mirándole atentamente mientras mis nervios aparecen ante la estridente llamada. Ahora miro a lo que podría ser mi futuro, es inseguro y me da miedo. Pero una parte de mi sabe que lo necesita, aunque sea temporal. 

Porque… ¿Lo será, no? 
Respiro hondo y dejo salir el aire acompañado de pensamientos que no dejan de rondar en mi cabeza. Camino hacia delante. No sé dónde me llevará. Si será bueno o no. Sólo sé que es lo que quiero ahora. Vuelvo a mirar por última vez a mi pasado y posible futuro.

-Nos volveremos a ver. Adiós.